lunes, 8 de junio de 2015

EL NIÑO DE LOS COLMILLITOS (Cuento de la obra intitulada SENTIMIENTOS registrada en México).


EL NIÑO DE LOS COLMILLITOS[1].


(http://pincelhadasmakeup.blogspot.mx/2013/05/creacion-de-maquillaje-ninos-leon.html).


Narraba en las noches,
El bisabuelo de mi esposa,
A la luz del fogón,
Tomando su café cargado.

Que en la madrugada,
A principios del siglo pasado,
Caminaba al potrero,
En su caballo negro.

Con el susurro del viento,
Que movía a los árboles de mango,
Relinchaba su potrillo,
Quien detenía sin razón su paso.

Y entre el murmullo,
Del viento frío de la madrugada de invierno,
Escuchó llorar a un niño,
Que desnudo estaba entre los matorrales.

Al mirarlo,
Exclamo sin pensar:
“… Que madre desnaturalizada lo ha parido…”
Y bajo del caballo para tomarlo en sus brazos.

Cobijo al niño con sus ropas,
Pero el viento frío lo cubrió de nuevo,
Y el caballo relinchaba más fuerte,
Y se oponía a ser montado.

Cuando el niño,
Con su voz más tierna le dijo,
“… mira mis colmillitos …”,
Y el viento estremeció nuevamente su cuerpo.

Arrojo al niño,
Con todas las fuerzas que nacieron de su alma,
Pues cómo era posible,
Que un niño recién nado hablara y tuviera colmillos.

Y en su caballo,
A galope fuerte,
Se alejó del viento frío,
Y el niño llorando con su cascabell se quedó en los matorrales.

Lázaro Raúl Rojas Cárdenas.
21 de junio de 2013.

(http://www.elbatiblog.com/2012/11/todo-sobre-las-boas-y-pitones-toda-la.html)


[1] Leyenda de Tres Picos en la costa chiapaneca.

CONTIGO (Poema de la obra intitulada SENTIMIENTOS registrada en México).



CONTIGO.


Ven,
acércate a mí,
junto a mí,
deja acariciarte,
deja implorarte,
deja que el mundo,
sea un sueño,
cuando te mire,
cuando sienta,
los encantos,
de tu risa de niña.


Ven,
camina a mi lado,
paso a paso a mi lado,
para tomarte del brazo,
para acariciarte las manos,
para que juntos,
miremos lo verde del campo,
para escucharte,
y sentir el canto del ave,
que se desliza del lienzo,
sembrado en los cielos.


Ven,
contigo,
quiero soñar,
en este lugar,
quiero sentir,
quiero reír,
y empaparme,
de la brisa pasajera,
mojarme con la lluvia;
para buscar,
la aurora de la felicidad.


Ven,
acércate a mí,
para acariciar la espuma del río,
que penetra en la tarde,
una tierna silueta;
para que juntos,
mojemos los pies en la playa,
al cubrirnos la sombra del amate,
en la obscuridad pasajera,
para decirte cuanto te quiero,
para recibir "contigo" los frutos,
de la larga espera.

  
Lázaro Raúl Rojas Cárdenas.
agosto de 1994.




domingo, 7 de junio de 2015

LA PROCESIÓN DEL CAMINO (POEMA de la obra intitulada sentimientos registrada en México).


LA PROCESIÓN DEL CAMINO[1].

 (http://www.mitosleyendas.com/la-leyenda-de-la-procesion-de-los-muertos.html).


Va el camionero,
Bajando por la cumbre,
A altas horas de la noche.

Entre la bruma,
Entre el viento helado,
Entre las estrellas viajeras.
  
A lo lejos,
Unas lucecitas que se acercan,
Las luces se multiplican unas y otras.
  



Las luces,
Ahora se convierten en velitas,
Se ve ahora entre la bruma una procesión de personas.

Se ve a lo lejos mucha gente,
Unos grandes, otros jóvenes,
Mujeres, hombres y niños.


Así,
El hombre reflexiona,
¿Pero cómo una procesión a esta hora?.

Se acerca a la multitud,
Se les ve la cara blanca y la ropa vieja,
Pero desdibujadas en la oscuridad de la noche.


Al pasar en frente,
Eran cientos de gentes volando,
Pero cargando cada uno su velita

Que iluminaban el paso,
Viajando a la sierra obscura,
Pero era una procesión callada.



Fueron sólo unos instantes,
En que el hombre vio a la procesión,
Y apenas pudo controlar su camión.

A unos metros,
Una cenaduría a obscuras,
En que varios camioneros descansaban.


Al bajar de su transporte,
Sus piernas se doblaban del escalofrío,
Ahora su cara era más blanca que la de los fantasmas.

Al llegar al negocio,
Ya lo esperaba la vendedora,
Con un té de hierbas amargas.

“… joven tranquilo, ya sé por qué viene así,
Sólo se trata de una procesión de personas,
Que en la época cristera fueron asesinados …”.

“… Pero que no han comprendido,
Que su camino se detuvo,
Y siguen en busca de su sendero perdido …”.

“… Pero algún día,
Lograran llegar a su destino …”.

Así,
La metáfora del pueblo de México,
Consiste en:

“… Que aun cuando los obstáculos que impone la vida sean invencibles nunca hay que perder el camino, pues éste debe continuar hasta encontrar el destino…”.


Lázaro Raúl Rojas Cárdenas.
Julio de 2013.

(http://yovivoenella.blogspot.mx/2009/04/wenceslao-fernandez-florez-alma-en-pena.html).


[1] Con afecto al tío Gabriel. La narración es del autor, la historia se rescata de las carretas de México cercanas a San Juanita de los Lagos, Jalisco, México.

PENSANDO EN TI (POEMA de la obra intitulada SENTIMIENTOS, registrada en México)


PENSANDO EN TI [1]


Que puedo decirte,
si enmudezco al recordarte,
cada día al recordarte,
y de niña soñarte,
con aquel suéter azul,
y el rubor de tus mejillas.


Tiemblo al decirte te quiero,
sin desear que ese te quiero,
sea el eco pasajero,
que remueve tus cabellos,
en el invierno callado,
cuando estas a mi lado.


Que tan difícil,
es decirte te quiero,
cuando la sombra cega,
los recuerdos de antaño,
pero que aún deja sentir,
las luz que cubre tus manos.


Que tan difícil,
es decirte te quiero,
aun que ese te quiero,
enloquezca mis sentimientos,
que no dejan pensar;
más que en tu alma callada.


Ojos hechiceros a mi lado están,
como la naturaleza,
del paisaje de Tepoztlán,
que exhortan a mis entrañas,
para decirte lo que te quiero,
para mirarte en una flor.


Cuánto he deseado este momento,
cuánto tiempo te he esperado,
para tomarte del brazo,
y caminar a mi lado,
para implorarte,
y soñarte.


Ahora ruego a tus encantos,
a la vida,
a la alegría,
a tus miradas y a tu risa,
a tu alma callada,


"A ti mi niña linda".


Lázaro Raúl Rojas Cárdenas.
23 de diciembre de 1994.




ESPERA (Poema de la obra intitulada SENTIMIENTOS registrada en México).




E S P E R A.




Te he buscado,
te he soñado,
y tú nunca me has mirado.


Te he esperado,
y con el paso del tiempo,
nunca te he encontrado.


A veces los cabellos lacios,
a veces los rubios rizados,
pero nunca has llegado.


Te he soñado,
y al implorar el viento,
te sigo esperando.


He querido acariciar tus manos,
he querido dormir en tus brazos,
aun que tus brazos no me han esperado.


He mirado al cielo,
he implorado al cielo,
aunque no me ha escuchado mi cielo.


Pero te seguiré soñando,
te seguiré implorando,
te seguiré llamando,


"Pero te seguiré esperando".





Lázaro Raúl Rojas Cárdenas.

Abril de 1993.


lunes, 1 de junio de 2015

EL NAHUAL (POEMA DE LA OBRA INTITULADA SENTIMIENTOS).



EL NAHUAL[1].


En mi adolescencia,
Conocí a un gran hombre,
Un campesino anciano,
Muy trabajador pero ya cansado,
Que narraba,
Miles de cuentos de fantasmas,
O historias fantásticas,
Que contaba con gran maestría.


Así,
Relataba los sucesos vividos y escuchados,
Desde su infancia,
Pues en sus pláticas describía,
 Si era de día o llovía o si viento había,
Y mezclaba historias prehispánicas,
Con la Guerra de Reforma,
La Revolución Mexicana,
Y tal vez de la propia conquista.

Fue un hombre que quizá,
Bien encausado,
Hubiese llegado a ser,
Otro Don Andrés Henestrosa,
Pero del Estado de Guerrero,
Allí donde como él decía,
Que los problemas se arreglan y se heredan,
A golpes de fuertes machetes.

Así,
Era conocido,
Por la gente del pueblo,
Como el Nahual,
Término que en la mitología,
Ancestral mexicana,
Se refiere al hombre,
Que en las noches se transforma en animal,
Para asustar y hacer el mal.

Mucha gente lo afirmaba,
Desde el cacique del pueblo,
Hasta el maestro de la primaria,
Incluso sus propios compadres,
Que en la misma mesa comían,
Disfrutando de tortillas hechas en el comal,
Frijoles negros de olla de barro,
Y salsa roja molcajeteada.

A veces contaba,
Sobre el amo de la montaña,
Sobre el charro negro que se cobraba los regalos,
Sobre el hombre que por no pagarlos,
Se transformó en una animal de corral,
O sobre la fiesta de diablos en el interior de una caverna,
Sobre el dinero encantado,
Y los gemidos de la propia llorona.

Muchas tardes lo escuché,
Llegaba especialmente para narrarme sus historias,
Avece en los caminos entre cañaverales,
Otras cuando me acompañaba en mis andanzas,
Y así en confianza,
Un día le pregunté,
Oiga “Don Mace”:
¿Por qué plática tantos cuentos de fantasmas?,
¿Cuántos fantasmas ha visto Usted?.

Así, el hombre,
Con gran seriedad que nunca antes se le había visto,
Después de un largo rato,
En que callado se quedó,
Con la mirada cristalina penetrada en el horizonte,
Me respondió,
“… Yo nunca he visto nada,
Todo me lo han contado,
Desde mi niñez. …”.

Pero debo recordar,
Que en su lecho de muerte,
Narró una historia fantástica,
En que soñando se vio volando en los aires,
En que se sintió un ave gigante,
Cruzando todo el territorio nacional,
Para despedirse de su hijo,
Quera indocumentado era en un país vecino.

Tiempo después el propio hijo comentó,
Mi padre me vino a ver en mis sueños,
Supe que él había muerto,
Cuando él se despidió de mí. …

¿Yo me pregunto!?,
¡Acaso eso no es ser Nahual!,
Aun cuando ello sólo sea en los sueños.

… ¡Pues yo quisiera así volar tan real en mis propios sueños
Como mi amigo Don Mace dijo hacerlo en los suyos! …



Lázaro Raúl Rojas Cárdenas.
Junio de 2013.

 (Imagen del Nahual del Código Borgia http://es.wikipedia.org/wiki/Nahual).




[1] A Don Macedonio de la Cruz, un gran amigo por siempre de Itzamatitlan, Morelos, México.