viernes, 6 de febrero de 2015

CUEMANCO


CUEMANCO
En el Valle de Anáhuac,
Los sucesos del tiempo han devenido,
Hechos buenos y malos a sus orillas han llegado,...
Pero un fragmento del tiempo ha detenido su camino.
Un escenario de antaño,
Que ha mantenido vivas sus bellezas,
Entre los mares de asfalto y las casas de concreto,
Son los majestuosos lagos y jardines de Cuemanco que abre su paso.
El amanecer en su ribera,
Son las garzas que le circundan levantando el vuelo,
Es la bruma que de sus aguas se desprende a la luz del día,
Con los primeros rayos del sol que se reflejan en sus hechizadas olas.
El fresco viento de la mañana,
En la naturaleza que se ha mantenida viva,
Que mueve a los ahuejotes ancestrales con el soplo del viento,
Son los guerreros que vigilan a las bellezas floridas de Xochimilco.
En campos de flores,
Del cempasúchil y del lirio acuático,
En aguas que mantienen vivos al ajolote y a la carpa plateada,
Al pato silvestre, a la garza blanca, al chichicuilote y al pelícano viajero.
En días soleados,
En tardes de lluvia y viento fresco,
Sus paisajes sublimes que remontan al romántico pasado,
Enmarcado entres los cerros del fuego nuevo y las tierras de Milpa Alta.
Es el lugar divino,
Que aún vive oculto entre matorrales,
Entre el pasar de trajineras y el pastoreo de vacas,
Al retumbo diario de los cohetes que anuncian el festejo del Niñopan.
Es el lugar de la naturaleza,
Cuya belleza alegra al alma misma,
Que alegra el caminar en la mañana o al ponerse el cielo,
Que da paz interna a quien se refugia en su naturaleza.
En el anochecer sus aguas,
Dan paso a la reflejante luna viajera de los cielos,
A las estrella que en la obscuridad adornan a la bóveda celeste,
En vientos tibios que arrullan a las aves que duermen en verdes aguas.
En primavera renace la vida,
En verano la lluvia se mezcla con sus aguas,
En otoño las hojas volando llegan a sus orillas cristalinas,
Y en invierno sus pastos amanecen cubiertos de blanca escarcha.
En sus aguas,
Aun se ve al pescador con anzuelo,
O lanzando la tarraya para capturar a sus frutos lacustres,
De cuyo trabajo aún se alimentan la familia de “mi hermano el hombre” .
En noches de otoño,
El canto profundo de la Cihuacoatl,
Retumba en sus canales y en flotantes chinampas,
Aun cuando ello sea en escenario que recuerda su grandeza.
Lugar del canotaje,
Y del pasar de las trajineras adornadas con flores,
En que el hombre se ejercita caminando, corriendo o remando,
Naturaleza de México que se recuerda con orgullo sus tiempos.
Es un lugar majestuoso,
Del cual mantengo gratos recuerdos,
Desde mi más tierna infancia en que lo vi por vez primera,
“… Los admirables paisajes que en su recuadro se enmarcan …”.
Es el lugar,
Que motiva a reflexionar,
Con el ser interno del alma misma,
Y dar gracias al creador por la gran belleza de los lagos y la campiña,
Que es por sí sólo: 
 "... El canal de Cuemanco ...".
Lázaro Raúl Rojas Cárdenas.
Julio de 2013.
(Poema de la obra sentimiento, registrado en México).

No hay comentarios:

Publicar un comentario